Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos

Cómo lavar correctamente toallas de playa o piscina en la lavadora

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El verano es para disfrutarlo, lo que significa desprenderse del calor del modo más lúdico, dándose un chapuzón en la piscina, la playa, el río o aquella fuente de agua que se tenga más a mano. Y para proporcionarnos comodidad y un secado casi instantáneo, ahí están las omnipresentes toallas.

Ya te decantes por las realizadas en algodón, las de bambú o las de fibra –menos sostenibles, pero muy ligeras-, la realidad es que el verano es para las toallas una montaña rusa. Fricciones, altas temperaturas, cloro, sal… pero para que el mundo no se les venga encima, ahí van una serie de consejos para mantenerlas siempre a punto.

Sacude los restos de arena, césped y otros para evitar que las bacterias se asienten en el tejido. Sécalas en la medida de lo posible para que no acumulen humedad. Prohibido dejarlas húmedas durante varios días en la lavadora.

Lava tus toallas siempre después de cada uso, así el cloro, la sal y los químicos que se añade al agua de las piscinas no las deteriorarán tanto. Si tienen manchas de crema, trátalas antes de meterlas en la lavadora. Oxígeno activo, amoníaco o incluso jabón para la vajilla pueden resultar útiles para no volver a encontrase la misma mancha tras el lavado.

Decántate por detergentes suaves. Si quieres fijar el vivo color de los estampados, puedes añadir un chorro de vinagre en el último aclarado. Si usas suavizante, añádelo en una proporción mínima para que las toallas sigan secando tan bien como el primer día. Las personas con piel atópica o con tendencia a sufrir irritaciones, deberían evitar el suavizante o, en caso contrario, decantarse por uno hipoalergénico.

A la hora de programar la lavadora, se ha de tener en cuenta el tejido en el que están realizadas las toallas y, a no ser que se hayan lavado en numerosas ocasiones, evitar mezclar las de colores oscuros con las blancas. Los programas con agua fría, ideales para evitar el encogimiento de las toallas de algodón, prolongan la vida de los tejidos. Si tu lavadora de toallas contiene solo toallas, mejor que mejor.

Para tenderlas, mejor a la sombra y no más del tiempo necesario, así se evita el deterioro de los colores y el típico acartonamiento. Es preciso asegurarse de que el espacio esté ventilado para que las toallas no adquieran ese desagradable olor a humedad. Si, por falta de espacio o por vivir en una zona especialmente húmeda, se requiere el uso de la secadora, se conseguirán unas toallas especialmente esponjosas. Para maximizar su resultado, se puede añadir al secado bolas de lana. Impregnadas con tan solo unas gotas de aceites esenciales se consigue, además, un estupendo aroma.

¿Un último consejo? Dada la capacidad de absorción de las toallas, es mejor no plancharlas en modo vapor. Este podría acumularse en los tejidos y provocar olores indeseables.

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